Montar un equipo a medida tiene sentido cuando lo que necesitas no encaja bien en un ordenador de catálogo: un puesto de diseño o edición, un servidor para la oficina, o simplemente un equipo pensado para durar varios años sin quedarse corto.
Cómo elegimos los componentes
Partimos del uso real que le vas a dar al equipo (ofimática, diseño, servidor, uso mixto) y de tu presupuesto. A partir de ahí elegimos componentes compatibles entre sí y con margen de vida útil, evitando tanto el sobrecoste innecesario como quedarnos cortos en un año.
Para quién tiene sentido un equipo a medida
Si tu uso es estándar (oficina, navegación, correo), un equipo preconfigurado puede ser suficiente. Si necesitas un rendimiento concreto, ampliabilidad futura, o un servidor con unos requisitos específicos, montarlo a medida suele salir más rentable que adaptar un equipo genérico.
Qué incluye el servicio
Montaje, instalación del sistema operativo, configuración inicial y pruebas antes de entregarlo. El equipo llega listo para usar desde el primer día, no solo ensamblado.