Respuesta corta: La tarjeta gráfica es el componente que genera la imagen que ves en el monitor. Puede estar integrada en el procesador, suficiente para trabajo de oficina, o ser una tarjeta dedicada, más potente, necesaria para videojuegos, edición de vídeo, diseño 3D o tareas de inteligencia artificial.
Integrada o dedicada
- Integrada: forma parte del procesador y comparte su memoria. Consume poco y basta para ofimática, navegación y vídeo.
- Dedicada: una tarjeta independiente con su propio procesador gráfico y memoria (VRAM). Ofrece mucho más rendimiento a cambio de más consumo y coste.
Cuándo hace falta una dedicada
- Videojuegos.
- Edición de vídeo y efectos.
- Diseño 3D, arquitectura o ingeniería.
- Inteligencia artificial y otros cálculos intensivos.
- Varios monitores de alta resolución.
Qué tener en cuenta
Una tarjeta dedicada potente requiere una fuente de alimentación adecuada y una buena ventilación en la caja. Si el uso es de oficina, no aporta ventajas y encarece el equipo.
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