Respuesta corta: Merece la pena cuando ningún programa estándar se ajusta a un proceso importante del negocio, cuando las adaptaciones y licencias de varias herramientas salen más caras que desarrollar una propia, o cuando el proceso es parte de lo que diferencia a la empresa. Si existe una herramienta estándar que encaja, suele ser la mejor opción.
Señales de que puede compensar
- El equipo dedica mucho tiempo a tareas manuales o a pasar datos entre programas.
- Se usan varias herramientas que no se comunican y se acaban parcheando con hojas de cálculo.
- El proceso es específico del sector o de la empresa y ningún producto lo cubre bien.
- Las licencias por usuario crecen y superan el coste de una solución propia.
Cuándo no compensa
- Existe un programa estándar que cubre la necesidad con pequeños ajustes.
- El proceso aún no está definido o cambia constantemente.
- No hay previsión de mantenerlo en el tiempo.
Cómo plantearlo
Lo recomendable es empezar por una versión reducida que resuelva el problema principal y ampliarla según el uso real. Así se limita la inversión inicial y se comprueba pronto si aporta valor. Más contexto en qué es un software a medida.
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